El poeta de la serpiente Naranjas

La huella imborrable de Rubén Bareiro Saguier

Rubén Bareiro Saguier fue una de las figuras más prominentes de la literatura paraguaya, formando parte de la generación del cincuenta. Junto con Augusto Roa Bastos, constituyó uno de los duetos más influyentes de las letras nacionales.


 Pluma barroca y versátil

Bareiro Saguier fue un maestro en el manejo de las palabras. Su estilo fluido, barroco y siempre vivo, capaz de transformar situaciones cotidianas en algo sublime, lo convierte en uno de los grandes narradores y poetas de Paraguay. En su obra se fusionaban belleza y perfección con una habilidad innata para navegar entre la tristeza y la alegría


 El naranjo y el río
A lo largo de su vida y obra, Bareiro Saguier mantuvo una conexión profunda con su tierra natal. El río y el naranjo eran símbolos recurrentes en sus escritos, reflejando su amor por Paraguay. La naturaleza y la cultura de su país siempre estuvieron presentes en su narrativa, incluso durante sus años en el exilio.



Premio Nacional de Literatura

En noviembre de 2005, Rubén Bareiro Saguier recibió el Premio Nacional de Literatura, un reconocimiento que honró su extensa trayectoria y su contribución inigualable a las letras paraguayas. A pesar de las adversidades que enfrentó, nunca perdió su capacidad para seguir creando.


 Un vínculo con la eternidad

El autor de este homenaje relata su relación con Rubén Bareiro Saguier, una amistad marcada por el respeto mutuo, incluso en los momentos de desacuerdo. El naranjo y el río, símbolos compartidos por sus raíces comunes, unían sus destinos.



La eternidad de las palabras

Rubén Bareiro Saguier falleció en 2014, pero su legado literario perdura. La despedida en el texto se convierte en una promesa de reencuentro en un plano eterno, donde las palabras, los sueños y los recuerdos trascienden el tiempo. Rubén sigue presente en su obra, como una estrella en el firmamento.

Es recordado por su escritura, sino por el impacto humano y emocional que dejó en quienes lo conocieron. Su obra sigue viva, y su influencia en la literatura paraguaya es innegable. Como el naranjo que florece en sus textos, su legado continuará nutriendo a futuras generaciones.

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